24 de enero de 2009

Movimiento paro


Hoy es sábado y estoy en casa. Cuando me he despertado lo primero que he pensado es que hoy es sábado. Benito está a mi lado. Me olfatea los ojos.
Tardo unos minutos en levantarme. Escucho el viento. No hay más sonidos.
Salgo de la cama y voy al baño, hago pis mirando el suelo, veo un osito entre las formas de la baldosa del suelo. Esta casa tiene más de treinta años y apenas ha sido modificada. Yo vivo en ella desde hace bastante y me gusta que tenga aspecto anticuado. El osito me mira con ojos panda.

Hoy no voy a trabajar. El trabajo se ha acabado. Es sábado y realmente no tengo ni idea de lo que voy a hacer durante el día.
Escribir. Contar este último movimiento. Movimiento y paro. Parece un contrasentido pero no lo es.
No me he duchado, he tomado dos veces café, tueste natural, el torrefacto me da nauseas. El segundo café sin tostada pero con cigarrillo y así con estos estimulos aportes me han dado ganas de escribir.
En pijama, fumando, el pelo sucio. El viento es el ruido de fondo. Vivo casi en una torre de ráfagas de aire, me voy pareciendo a la sobrina de la Highsmith. Sin amigos pero con gatos. Tengo a Benito y también a Amparo.
No he podido conservar a los amigos, éste es mi caso. Mis amigos de antes, sin roce, se fueron diluyendo lentamente, con cariño... a ver si nos vemos, tenemos que quedar... dónde te metes... todo con cariño. Pero ahora no están y no está el camino. Estos años sin frecuentarlos ha borrado el camino.

Ahora creo que me voy a duchar y me lavaré el pelo. Tengo un champú que me gusta mucho y cuida muy bien de mi pelo.


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