26 de febrero de 2009

“Su silueta contra el resplandor alpino” James Tate


Escalar una montaña es duro así que nos sentamos en la base y nos comimos nuestro picnic. Otros vinieron más tarde y, en efecto, comenzaron a subir.
Eran duros y fuertes pero parecían estúpidos, no obstante nos cuidamos de decírselo.





Venían tan cargados de equipo que apenas si podían tenerse en pie en terreno llano –cuerdas, sacos de dormir, tiendas, martillos, clavos, linternas, provisiones, hachas para el hielo, máscaras de oxígeno–, mientras que en un picnic metes todo lo que necesitas dentro de una cesta –vino, queso, salami, pan, servilletas–.


“Marie”, le dije, “¿aún me quieres?” “Que te den, Farley”, dijo, “y a toda tu puta familia. Sabes que siempre te querré. Se está de vicio aquí, ¿que no?”.
James Tate
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